martes, 23 de enero de 2007

Charles B.

Me pierde, la bebida me pierde. Ideas sin nombre. Bares de neones azules. Barras desiertas. Quiero una mujer a quien llenar de saliva, a quien dedicarle mis derrotas. Una mujer en cuya risa pueda ver reflejada toda la felicidad de mis borracheras.
Una vez se me acercó una chica bonita, de curvas sinuosas y nariz chata, de esas con las que te entran ganas en seguida, nada más mirarlas, con las que te imaginas follando en cualquier habitación de hotel, embistiendo su hermosa desnudez, pervirtiendo tanta inocencia. Tenía cara de no haber roto un plato, la muy zorra. Yo quería dejar mi rastro en ella, derramarme y mojarla, destrozar su edulcorada concepción del amor y sus coincidencias. Yo quería lamer aquella piel salada como la roca, como la piedra fría, quería deshacer entre mis dedos aquella carne palpitante.
Se me acercó y me dijo "Te quiero." Lo repitió. "Te quiero. He leído todos tus libros. Estoy segura de que nos entenderíamos bien. En el fondo tú y yo somos iguales... Por eso me gustas tanto." Y le dije "Bueno, entonces lo nuestro es una cuestión puramente narcisista. Será como si te follaras frente a un espejo". Hice ademán de marcharme, pero ella ya no estaba.
La chica bonita se largó, muy digna y ofendida, dejándome solo con mi sombra.
No volví a verla nunca. Ni en ese bar, ni en ningún otro. Desde esa noche no se me acerca ninguna mujer, lo cual no deja de ser significativo.
Bien pensado, quizá me lo inventara todo.

lunes, 22 de enero de 2007

Nitrato de plata.

Él es pintor. Al menos, es así como se presenta en público. Pero es un pintor que no pinta: siempre anda ocupado seduciendo a alguna jovencita crédula empeñada en convertirse en su musa. Con la excusa de retratarlas, las desnuda, les hace fotos en poses vagamentes artísticas y humillantes y luego les hace el amor.
Ninguna de las chicas aparece nunca en sus cuadros. Eso sí, su colección de fotos empieza a ser considerable.

domingo, 21 de enero de 2007

Rupturas.

- No lo entiendo. Pero si soy el novio que todo padre querría para su hija!
- Ya, pero yo nunca hice mucho caso de los consejos que me daba...
***
- No lo entiendo. Pero si soy el nieto que toda abuela desearía tener!
- Obviamente, te has equivocado de familia.
***
- No lo entiendo. Pero si tu madre me adora!
- Obviamente, te has equivocado de mujer.
***
- No lo entiendo. Pero si hasta tu jefa me tira los trastos!
- Entonces deberías follarte a mi jefa. Quizá así nos fueran mejor las cosas.
***
- No lo entiendo. Pero si soy perfecto!
- Ese es el jodido problema.

sábado, 20 de enero de 2007

Os juro que fue así.

Un tipo por la calle. En una esquina, una mendiga rumana, con la mirada vidriosa y un niño dormido en brazos. El tipo, al pasar, escupe en su mano tendida.

viernes, 19 de enero de 2007

¿Podría describir a su mujer ideal?

De perfil es una chica normalita.
De frente gana mucho, sobre todo si le miras las tetas.

lunes, 15 de enero de 2007

Agradecida


Fui claro. Se lo advertí. "Yo ya no estoy como para que me hagan perder el tiempo con tonterías, niñata". Se lo dije y no me hizo caso. Por eso tuve que hacerle daño. Pero ya verás. Seguro que dentro de unos años, cuando se le hayan curado las heridas, me lo agradece.

Puedes ver más fotos de Bruno en www.esflog.com/sr_cosa

miércoles, 10 de enero de 2007

Variaciones sobre un mismo tema

A ella todo le asombra, todo lo observa con la mirada extrañada y amplia, queriendo abarcar todos los misterios. A ella todo le parece "como muy". Él la emborracha a conciencia, y ella se deja. De vez en cuando. Él, joven escritor con talento y suficiencia, le enseña sus versos turbios. Deja en la mesilla de noche sus escritos sobre el fracaso y la frustración, sus elogios a la destemplanza y la desesperanza. Ella lee, impaciente y estremecida. Después sonríe, y entrelaza sus piernas a las de él, y le rodea con la boca. Pero, aunque no lo diga, piensa: "Menuda mierda, eso ni siquiera rima..."

Páginas

Es un regalo. Acaba de llegar conmigo de Madrid, y desde entonces, me sigue a todos sitios. Es sencilla, discreta, manejable. Es perfecta.
Ha encontrado su sitio entre mis libros y papeles. Tiene la tapa negra, las hojas color crema, y cabe en el más pequeño de mis bolsos. No sé cómo adivinó que me encantaría algo así. Casi me da miedo rayarla, llenar sus páginas de olor a nuevo con mis incesantes balbuceos.
Se llama Moleskine.

jueves, 4 de enero de 2007

La parte de mí que no soy yo.

Y el reptil del ansia
se adhirió a las pupilas
y una especie de muerte
a latigazos
creó lo inesperado.

A pausas de veneno,
la maldita flor del desamparo
nos penetró en el alma,
con esa lenta furia
de quien sabe lo que hace.

Rumor de caricias, viento y tormenta.
Noche de una piedad que helaba nuestros labios.
Noche de a ciencia cierta saber por qué se ama.
Noche de ahogarnos por siempre en una ola de miedo.
Noche de ahogarnos por siempre en un sordo desvelo.
Hermosa noche de crueles bestias.
Noche de lujuria de torpes niños locos.

Noche de asesinos y sólo suave sangre.
Noche de uñas y dientes, mentes de deshielo.
Noches de no oír nada y ser todo, imperfectos.

Y el reptil del ansia
mataba las pupilas,
y mil odiosas muertes
a golpes de milagro
crearon lo más sagrado.

Fue una noche de espera,
la noche de los años.
Noche de corazones
pobres, enloquecidos,
y leche hirviendo en los labios.

Noche de fango y miel,
de alcohol y de belleza,
de espinas en los dedos,
y semen como llanto
y llanto como espejos.

viernes, 29 de diciembre de 2006

Rive gauche

Esa noche, yo cruzaba el Boulevard Saint-Michel para dirigirme a la Rue de la Huchette, cuando un coche surgió de la nada, rodeado de sombras. Al principio no sentí nada, sólo la humedad del asfalto contra mi mejilla y un ruido de cristales rotos resonando en mi cabeza. Una mujer salió del coche y se acercó a mí; estaba nerviosa y gesticulaba mucho. Llevaba uno de esos bolsos de cuero negro muy de moda en los ochenta, con un cierre de hebilla y una cadena metálica dorada.
Detrás de la mujer apareció una chica de pelo rizado y abrigo rojo. Tenía un corte en la cabeza. Sangraba poco pero la herida me pareció irreal y fascinante. No pude articular palabra; observaba, alucinado, cómo brotaba la sangre de su frente. Siempre me siento desmesuradamente torpe e inútil cuando se posa sobre mí la mirada de una mujer hermosa. Pensé en mi hermano, que me esperaba en el Quai des Tuileries a orillas del Sena, en los Jardins du Luxembourg donde nos colábamos a veces escalando las verjas, desiertos a estas horas, pensé en todas las luces mudas de esta ciudad imparable y me asaltó el dolor de golpe. Me arrastraron a una ambulancia cuyo grito prolongado hizo eco entre las estrechas calles del Quartier Latin. Vi desfilar por el hueco que la ventanilla las fachadas y los arcos que quedan enfrente de la Rue Rivoli.
El choque me había dejado tan aturdido que sólo entonces me di cuenta de que no llevaba zapatos. Y me quedé así acostado, sin atreverme a decir nada, en el vientre de aquella criatura de metal que me llevaba al Hôpital de la Madeleine, pensando en la chica de rizos y sitiéndome inmensamente estúpido al recordar mi calzado perdido. Lo que más me incomodaba era la certeza de que jamás los recuperaría, de que mis viejos zapatos de suela gastada se quedarían ahí, esperando en mitad de la acera color ceniza, frágiles y vencidos, como un animal abandonado o una de esas palomas que mueren aplastadas bajo las ruedas de un camión, con las vísceras esparcidas.

lunes, 25 de diciembre de 2006

Pena penita pena.

Aclaración
Mi blog decidió suicidarse sin consultármelo el día de Nochebuena. He recuperado la mayoría de los textos, pero, como habrán podido comprobar, los comentarios se han marchado de excursión al limbo o no sé dónde, pero en cualquier caso queda muy lejos. Qué putada. Con lo que me gustaba a mí tener comentarios de El Tipo de la Brocha, Chico Clásico, El Cojo, El Alquimista y Tristán Nieve, pero sobre todo, del Señor S. y de Manuel Astur... Ay.

Por cierto, ya soy famosa! Os dejo el enlace:
http://estenoeselblogqueestaisbuscando.blogspot.com/2006/12/y-si-fuera-ella-esta-maana-me-he.html
Reflexiones de un desconocido que lee mi blog...

domingo, 24 de diciembre de 2006

Un intento de acallar el ruido de mi cráneo.

Algo va mal. Tengo un retraso de siete días y un par de neuronas que no dan para más y un montón de apuntes que pasar a limpio. Creo haber encontrado al amor de mi vida al menos tres veces por semana, llevo un horario distinto al del resto de la humanidad, consigo sobrevivir a base de deseo y literatura, me alimento exclusivamente de naranjas y las pelo con las manos. Creo que necesito terapia con urgencia pero ni siquiera puedo pagarme un billete de autobús. Mi profesor de solfeo insiste en que pase a verle alguna tarde en horario de tutorías, y debo decir que yo ya me temía algo parecido cuando me acarició la pierna bajo el vestido azul aquel día en que fui a resolver dudas a su despacho. Me mira el escote con sospechosa insistencia y no se molesta en tratar de disimular. Mis compañeras de piso me recuerdan que un tío tan descarado y explícito debería ponerme mucho, pero lo cierto es que preferiría acabar mi vida como una de esas locas que les da de comer a las palomas antes que chupársela a alguien así. Me entran ganas de vomitar cuando pienso en sus zapatos de cordones y en su mujer planchándole el cuello de la camisa. Todo lo que escribo carece de interés y debe ser delito avisar en la última línea. Algo va mal, seguro.

sábado, 23 de diciembre de 2006

Una cama deshecha


La foto la ha hecho Bruno. Esta es su página personal: www.esflog.com/sr_cosa
Mi madre quiere nietos, pero no. No, porque ella los quiere para comprarles ropa y pasearlos en el carrito y enseñárselos a las vecinas. Y yo mira que lo pensaba a menudo, medio en serio, medio en broma. Aunque no lo diga, hay días en los que no estaría del todo mal tener alguien a quien cuidar, un bébé pequeño y suave al que acariciar y llevar en brazos. Se me ocurrió contárselo a él una tarde que acabábamos de follar y estábamos desnudos en la cama deshecha, decirle que me gustaría tener un hijo suyo, porque por qué no, además seguro que iba a ser un niño guapísimo y que tendría sus ojos, y me reía imaginando cómo sería tener dentro algo nuestro pero que no fuera ninguno de los dos, algo igual al resto de la humanidad pero distinto a todo.
Entonces se puso muy serio, apagó la música y me miró a los ojos. Me dijó que sí, que él me haría el amor hasta que le doliera, que me haría un hijo y le pondríamos el nombre que más me gustara, que yo embarazada debía ser una preciosidad, que sería bonito mirarle dormido, tan frágil, y protegerlo juntos, que yo iba a ser una mamá estupenda, de esas que juegan con sus niños en el parque, y él los llevaría al circo y al Gulliver y a más sitios. Yo ya estaba convencida de que ocurriría pronto, me veía ya haciéndome tests y ecografías, sólo era cuestión de tiempo. Él me tocaba la tripa y yo pensaba que qué raro es eso de que te crezca un bébé dentro y te quede la piel tirante y lisa. Pensaba en que no tenía ni idea de cómo se le da el pecho a un niño, pero quería hacerlo igual.
Justo ahí me di cuenta de que se me había olvidado tomar la píldora la noche anterior. Me invadió el pánico y tuve que ir corriendo al ambulatorio y luego buscar una farmacia de guardia.
Porque, si lo piensas bien, qué hago yo con un niño si apenas sé cuidar de mí misma.

... y que cante villancicos


- Cada vez que escucho a un niño cantar "Navidad, dulce navidad" con su asquerosa voz de pito, me dan ganas de torturarlo hasta morir.
- Mira que eres cruel. ¿No te parece bonito todo esto? No sé, el espíritu navideño, los regalos, las calles iluminadas, el turrón y los polvorones, las cenas en familia...
- ...
- Vale, tienes razón. El próximo capullo que pase con gorro de Papá Noël, lo descuartizamos.

Bruno es el autor de la foto. Si quieres ver más, puedes visitar su página.